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Presentaciones de “Todos los hombres abandonan” Mathias Reimann

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Presentaciones de “Todos los hombres abandonan” Mathias Reimann

Presentaciones de “Todos los hombres abandonan” Mathias Reimann

El poemario del valdiviano, Mathias Reimann: “Todos los hombres abandonan”, se publica bajo el sello Inti Ediciones. El texto trabaja la experiencia homosexual y la relación entre el sujeto, la masculinidad y la mística a través de una exploración del cuerpo y el tacto sobre el deseado.

El encuentro fue junto a las aguas de Valdivia acogidos en Espacio CANAL por las poetas Kütral Vargas Huaiquimillay y Josefa Vecchiola, durante la visita de Inti Ediciones por la 4ta versión de Caudal Festival en el Parque Saval el 10 de enero. Diversas editoriales independientes a lo largo de todo Chile, escritoras/es y artistas se reunieron para participar en los espacios culturales de la región.   

A continuación dejaremos las presentaciones que acompañaron e inauguraron la poesía de Mathias Reimann. Una de las voces fue Kütral Vargas Huaiquimillay; poeta, artista visual y performer mapuche huilliche, residente de Valdivia, junto con Josefa Vecchiola profesora y poeta lesbiana, escritora de la misma casa editorial Inti Ediciones, residente en Santiago.

Presentación de Kütral Vargas Huaiquimillay

Siguiendo el rastro de la sangre

Como dice Fleabag al inicio de la temporada 2 luego de un accidente “ This is a love story” ¿Por qué? Hace 7 años me vine a Valdivia por la invitación de Mathias, en ese minuto fue un amor de pareja, alocado y desgarrador, que nos cambió para siempre. Nuestra relación acabó, y nos convertimos poco a poco en una familia extraña para muchos por vivir con el ex. Hoy agradezco esta suma de eventos porque me han hecho crear y a Mathias celebrar su primer libro.

Al poder presenciar de primera mano los cambios de este poemario, que fue desarrollándose durante intensos periodos de escritura, me conmueve saber que encontró un lugar para exponer toda su belleza. Desde ahí pienso en cómo la escritura del primer libro de Mathias Reimann Flores busca en su ímpetu seguir el rastro de sangre que deja una serpiente herida.

¿Qué hay en nuestra sangre que fascina y nos atemoriza?

El poemario Todos los hombres abandonan es una de las novedades de Inti ¿qué hay en nuestra sangre que fascina y nos atemoriza? ¿cómo rastrear a un padre ausente? ¿cómo rastrear a Dios?  Tengo el recuerdo de que cada vez que me he cortado la mano, me paraliza algo increíble, veo el corte y sigilosa espero a que la sangre venga hacia afuera, se revele la espera por un posible accidente que anuncia la herida, así como en la vida hay variados cortes que se nos hacen, heridas que se mantienen abiertas, una de ellas suele ser el padre.

El poeta de origen vietnamita Ocean Vuong en un poema dice “No te preocupes. Tu padre sólo es tu padre/ hasta que alguno de los dos lo olvide”. El olvidar quien es el padre para liberarse de ataduras históricas y emocionales es un torrente que empuja el libro a través de poemas incisivos tal cual suspiros que hieren y versos minuciosos que reproducen jadeos que van delatando la ausencia del progenitor que es buscado como un dios ausente cuando el caos habita.

La propuesta del libro no es en sí la histeria de los daddy issues, es una búsqueda de cuestionar la masculinidad, los roles, el odio y el deseo a la carne que te ha creado y que para eso es probable que se necesite sacrificar la propia. Para dar curso a este viaje, cada capítulo es muda, cada capítulo transforma al hablante y en la búsqueda de su propio dios, decide enfermar para quizás encontrar ahí la gracia que siempre ha buscado, el éxtasis de morir en su propia ley.

Primero muda su piel de hijo, así entre los diversos textos repta entre el follaje de imágenes que nos hacen pensar en territorios fértiles, un edén florecido en una selva extasiada por el asomo de la muerte o la energía del peligro de ansiar otros cuerpos prohibidos. Al momento en que Reimann Flores en un poema dice “Di cómo vestir /estas escamas/que revisten mi inocencia” entre versos constrictores como un animal letal, va desplegando un viaje para cazar las palabras como si fueran presas, con ello saciar la sed de decir todo eso viral e iracundo que contiene su imaginario.

Cuando los hombres abandonan

En el rastro del deseo se grafican el sabor de probar diversos cuerpos, las citas online, los encuentros con hombres mayores, exponen una forma sacra en la que se describen las situaciones que tornan el relato de un interés fuera de lo sórdido, sino como la caída de la víbora joven que deja atrás su primera vestidura, mientras el hablante va aprendiendo o construyendo una educación emocional, en la cual sabe que los hombres abandonan, y que él mismo podría redimirse y cortar ese destino, para ello debe abandonarse a sí mismo, buscando en el sida un camino a explorar, dejando atrás la herida de la masculinidad y su infección.

La fiebre en una primera instancia es su bautismo en el poema que dice; “Febril mis canales/ evaporan su sabor petróleo. / Febril mi desgarro/su rostro se derrite/ por las vigas hacia el cielo. / Febril arrobamiento/ en Él, soy delirio. /Me retuerzo, / tránsito divino/ a mi nueva/ vida.” En medio de la fiebre nace de nuevo, se esfuma el primer hablante y la imagen paterna que lo creó, en la fiebre inicia su propia muerte. Para encontrar un nuevo camino, la voz poética encuentra una nueva fe. Eso divino está en su sangre y de algunos que también han vivido la fiebre. El hablante se hace parte de una manada y la carga de las palabras se vuelven más excelsas, uniéndose al mundo con más fuerza a través del verso. “De este río/que erosiona/me hago orilla.”

Seguir el rastro desangre de un animal herido

Cuando el virus del VIH vive en él bajo un control farmacológico, nos muestra la plenitud de un estado indetectable e intransmisible, donde los cuerpos le han ganado un día más a la muerte, si se toma la hostia de un tratamiento que suelen contener los nombres “Elvitegravir. Cobicistat. Emtricitabina. Alafenamida de tenofovir.” El viaje indetectable lo lleva a vivir nuevamente una sexualidad, sin el miedo al rechazo, sin el miedo del contacto y su mella, la liberación o la carga que se ha restado a su cuerpo se refleja cuando dice “habituándome a camas carcelarias/cabalgo indetectable/ en la sombra”. Como en todo campo llano, el tiempo produce sus propias heridas que retornan el trauma, dando origen a un nuevo drama. Esto lo demuestra cuando dice “porque no puedo evitar ser tú,/para quién toda belleza es augurio/de desastre” la relación de poder con el padre retorna imágenes que le dejan una premonición que le descoloca. En el sueño parece intentar parirse a sí mismo para auto procrearse, sin embargo, no puede desvincular el hechizo de la sangre, siempre la sangre de un hombre correrá por las venas de los cuerpos.

Al mudar de nuevo, busca un nuevo territorio, en donde dice “Bailaremos en el cielo con la ansiedad de dos cuerpos en descomposición.” Busca en tierras cálidas encontrar un final. Es en el viaje donde decide enfermar, dejar atrás lo que le mantiene vivo, en un lugar tropical. Es así como describe un final del cuerpo, más no del deseo, ni la sangre ya que se ha mimetizado a los paisajes que habita. En todo su éxodo entiende por fin que habitar el cuerpo implica, habitar los dolores de ser cuerpo. Habitar el organismo del padre que también en parte somos y que para liberarnos del abandono debemos seguir el rastro de sangre de un animal herido que conjura un desenlace que exponga las cicatrices como testigos de nuestra marcha.

Presentación de Josefa Vecchiola Gallego

Aquella posibilidad de hombre que traicionas a cada instante

Todos los hombres abandonan y el cuerpo expuesto en la poesía de Mathias Reimann abandona esa piel masculina que incomoda, no deja respirar y se siente amenazada. Comienzo mi lectura y me enfrento con estos versos: Soy pluma sangrante / en las fauces de una víbora/ Pero no soy hombre / No sé ser hombre.”. Se me viene el recuerdo de mi visita a Inti ediciones, junto a Franco, su fundador donde, mientras conversamos sobre el nuevo libro de poesía que nacía en Valdivia,… contemplo en sus manos la cianotipia de una víbora color café, con un ojo medio escondido que mira amenazante mientras dice: “Mudo mi piel de hijo / para ser tentación del padre, / me enrosco entre sus barbas/ muerdo su lengua sabia.” Aquella sería la imagen que bautiza esta poesía junto al epígrafe de Antonio Silva “A veces quisiera despertar cruelmente. Morir en sí mismo, despertar en otro a veces, quisiera llorar también por aquella posibilidad de hombre que traicionas a cada instante”.

Sigo la lectura y observo con cautela la huella de esta víbora en la escritura, donde la poesía te lleva a un vaivén que dejan sus escamas; unas empapadas del peso de la ausencia, el abandono de un padre que no explicó como amar. Parece ser insoportable vivir sin saber cómo amar, se quiere saber que sea un punto de referencia para crear una identidad. La poesía del Mathias es esa búsqueda a lo que es un padre, sin embargo, se niega a saber aquellas respuestas, porque sabe que aquella figura trae la desgracia, nada florece en su presencia, ni es posible confiar. He ahí el asunto central de este poemario; la expresión de lo masculino que tensa y hace difícil querer habitar la carne que le llamamos cuerpo. Un cuerpo que busca desesperadamente un hogar, para sentir refugio; un cobijo que responda todas sus inquietudes. Dice el texto: “Dime tu nombre./ No me digas tu edad./  No preguntes quien soy. /Solo vamos a hablar./ Pon pestillo./ Confiesa tus pecados./  No me trates de usted. /  No somos tan diferentes. / Acércate más.”

Un Padre que abandona, una muda de piel

Cada verso expuesto a lo largo de este poemario es un arrojo, una apuesta que asume sus propios riesgos, donde lo único que se teme es a no ser sincero, visceral y sensible. Es interesante como Mathias Reiman nos propone un vínculo con el padre que toma visiones caleidoscópicas: a veces profana, otras viscerales, otras incestuosas o también desde el deseo. Aquí, la figura del padre/hijo se complejiza y denuncia realidades que permanecen en lo oscuro. El abandono del Dios todo poderoso a su hijo en la tierra de los mortales. Vemos al Padre e hijo tratarse como amates que exploran sus deseos más íntimos. Y, por último, podemos interpretar socialmente a un Padre Patria siendo uno castigador con su pueblo. 

El símbolo del uróboro, una referencia mistraliana

Este tránsito de vínculos que se van trenzando a lo largo del texto, son el tránsito que hace este hijo/víbora que caza a sus víctimas con sus fuertes colmillos directo al cuello… pero que cuando sigue su camino va dejando sus descamas. Hace una muda de piel para transformarse una y otra vez. Quiere ser alguien nuevo, pero aún no sabe a dónde o como quiere ser. Aquí, se vuelve vital el autodiálogo y la conciencia en profundidad del ser. Esta reflexión me deja pensando en Mistral con su poema titulado La otra, ella dice: “Una en mí maté /yo no la amaba/ La dejé que muriese, /robándole mi entraña. /Se acabó como el águila/ que no es alimentada. El símbolo del Uróboro es el que vemos en semejanza escritural ente Reimann y Mistral.  

“Todos los hombres abandonan” de Mathias Reimann es una puesta en escena carnal y muy honesta que indaga en las oscuridades del ser, los miedo y deseos, donde descubrimos que la conciencia del tránsito y la trasmutación es lo que nos permite ver realmente lo que somos.

Nota de Josefa vecchiola Gallego

SOBRE EL AUTOR

Mathias Reimann (Valdivia, Chile, 1993) es productor cultural con formación jurídica y escritor. Su trabajo se desarrolla en la intersección entre la escritura, la producción artística y una comprensión situada de los procesos humanos, explorando el cuerpo como archivo y la herida como hito de identidad y sentido. Ha participado en diversas publicaciones colectivas. Todos los hombres abandonan es su primer poemario.

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PRESENTADORAS

Kütral Vargas Huaiquimillay

Obtuvo el Premio de Arte y Cultura Región de los Lagos 2017 y la Beca Creación Literaria 2020 del Fondo del Libro y la Lectura del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Ha realizado presentaciones de sus libros, trabajos en las artes visuales y performance en Argentina, Perú, Ecuador, Cuba, Bolivia, Costa Rica, España y gran parte de Chile. Su obra e investigaciones artísticas contienen una propuesta estética y política que desafía los parámetros de su territorio configurando un cuerpo mapuche en expansión. Ha sido parte de los talleres de poesía y de artes visuales en Balmaceda Arte Joven. Participa activamente como editora y tallerista en proyectos de educación artística. Cuenta con publicaciones en diversas revistas literarias, antologías de narrativa, poesía a nivel nacional y latinoamericano.

Josefa Vecchiola Gallego

Nació en 1998 en Santiago de Chile. Es licenciada en Lingüística y Literatura por la Universidad de Chile y profesora de Lenguaje  por la Universidad Católica. Se desempeña en el rubro de la editorial independiente y trabaja como profesora en diversas aulas y contextos.   Tiene diversas publicaciones sobre literatura medieval y chilena. Su primer poemario publicado por  la editorial independiente Intiediciones se titula “y detrás las mujeres que se pepena por el desierto”. Actualmente se encuentra cursando Magíster en Literatura en la Universidad de Chile y es profesora en la EDV, programa educativo para estudiantes secundarios en la Universidad de Chile.

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