La lucha de Millaray Arellano por su hija, la nota que nos obligaron a bajar
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Este caso lo hicimos público a principios del año 2021, cuando a penas veía la luz en tribunales de familia y fue ahí cuando nos dimos cuenta de lo vulnerables que aun están l@s niñ@s chilen@s en cuanto a resoluciones de custodia o régimenes de vistas. Más aun cuando se vulnera, además, los derechos de la madre social en el caso de familias LGBTI.
Cuando subimos la nota, la madre biológica (quién se embarazó de la niña) y su abogado de ese entonces, nos obligó legalmente a no hacer público el caso, tuvimos que bajar el artículo. Hay que decir que en ese año fuimos el único medio que habló sobre la injusticia que se estaba cometiendo al separar a esta madre social de su hija.
Actualmente la cosas cambiaron a nivel legal, llegando a la Corte Suprema, por lo tanto nosotras como otros medios, ya podemos informar de lo que aun está sucediendo, para que se haga justicia tanto para la hija de Millaray como para tod@s l@s niñ@s en situaciones similares.
A continuación, les dejamos la nota orinal editada (por razones legales) y luego una actualización del caso:
Hace unos días llegó a nuestra redacción un caso que sabemos, está remeciendo vidas, junto con miles de interrogantes que al parecer, aun no son escuchadas, como tampoco los llantos de much@os niñ@s al ser separados de sus madres, padres.
Hablamos de casos que en frente a una separación de pareja, los niños son usados como “moneda de cambio”, es decir, la ley favorece a una de las partes quien si lo desea, en forma antojadiza, con fines muchas veces materiales, otras veces por despecho, otras veces simplemente por el placer de hacerle la vida a cuadritos a la ex pareja, utilizando nada menos que la posibilidad o imposibilidad de ver a los niños que nacieron durante la relación.
Este tipo de casos es bien común en parejas heterosexuales, pero está pasando y mucho, en las Uniones Civiles de nuestra población LGBTIQ, quienes al no tener la posibilidad de reconocer por ambas partes la maternidad o paternidad de l@s niñ@s, se ven enfrentadas a batallas legales que por lo nuevo de estos procesos, se hacen interminables.
Sabemos que ya hay una ley que se supone resguarda los derechos de los niños en un tratado internacional. Pero lo que pasa, es que en los tribunales de familia se están tomando largos tiempos en hacer cumplir la ley, mientras los niños están en medio de peleas de adultos, todo porque el cuidador no respeta las resoluciones. Y es ahí que los niños no pueden ser escuchados, ni si quiera tienen voz por formalismos y resquicios antiguos de leyes obsoletas, dañándolos desde su primera infancia, por ende llenándolos de rabia al ser apartados de sus mayores afectos y usados como “moneda de cambio” para relacionarse con padres o madres, en especial en la comunidad de parejas homoparentales por los vacíos legales que nadie quiere poner en la palestra informativa. Suena a mentira entonces, que nuestro futuro depende de estos pequeños, porque al mismo tiempo son vulnerados psicológicamente de una forma irresponsable desde la autoridad más alta como jueces que se dan le lujo de tomar largos tiempos en resolver casos que ya llevan años, arrebatándoles a los niños su infancia.
Eso a nivel adultos, pero ¿Qué pasa con esas criaturas que de un momento a otro dejan de ver obligatoriamente a la “otra mamá”, sin explicaciones, solo con evasivas, a veces malos tratos?
La Lucha de Millaray por ver a su hija
Por protección a la menor, no podemos revelar su nombre, por lo tanto nos referiremos a ella como “la niña”.
La Niña fue concebida luego de muchos años de relación de pareja entre C. M. M. y Millaray Arellano Correa. El método utilizado fue artesanal (no entraremos en detalles del procedimiento) eligiendo de común acuerdo al donante, quien por cariño a una de ellas, aceptó ayudarlas, siendo este el único rol que el cumpliría.
El año 2013 llegó al Mundo La Niña, cumpliendo así el tan anhelado sueño de ser madres. Durante el nacimiento, Millaray asistió en todo momento a CMM quien dio a luz en forma exitosa. Lugo de esto, la niña fue inscrita con el apellido de Millaray, sin el reconocimiento legal porque en Chile aun no se aceptan a las madres lesbianas que no sean biológicas para su filiación (antes de 2021, aun no entraba en vigor la ley de filiación).
A pesar de esto, ambas partes decidieron realizar la Union Civil para poder regular ciertos aspectos jurídicos y así poder amparar los derechos de la niña. Esto fue realizado durante el 2018, pero al año siguiente, CMM conoció a otra mujer y decidió poner fin a dicho contrato luego de 14 años de relación de pareja con Millaray. Durante todos esos años La Niña convivió con ambas madres llamándolas Mamá (madre biológica) y Mamá Mommy.
“Siempre serás una persona
importante en mi vida. No por nada te elegí para que fueras la madre de nuestra
hija” (…) “Porque es lo justo, porque fue nuestra decisión, porque fue lo que
acordamos, porque el amor que nos unió para traer una hija al mundo merece el
esfuerzo y cumplir con nuestros acuerdos.” Escribió CMM a Millaray durante el proceso inicial, mostrando una vez más, que la decisión de ser madres era mutua y perpetua.
Se acordaron por ejemplo, la pensión de alimentos y también un régimen para comunicación y visitas por parte de Millaray, todo lo que normalmente se hace cuando una pareja se separa y hay niños de por medio.
Hasta esa instancia, las cosas marchaban dentro de lo normal, todo hasta que Millaray se percata que la niña está siendo sometida a maltratos psicológicos y físicos. Hace llegar su inquietud al juzgado pertinente al caso, pero al notificársele a CMM, esta se niega a asistir a declarar y es ahí que comienza la escalada de desacatos hacia su ex pareja y madre de su hija.
Le negó tanto las visitas, que Millaray llegó a pedir ayuda de carabineros, quienes asistieron en una oportunidad al domicilio de CMM. Esta última al enfrentarlos, les dijo que “Millaray no tiene ni una relación sanguínea con La Niña”, en un video tomado en aquel momento, se ve a la Niña llorando tras un ventanal, desesperada por ver a su Mommy, pero alguien atrás de ella, por la fuerza la retira del lugar.
A este hecho se suman un sinnúmero de atropellos tanto para la Niña como para Millaray, hasta cortarle las llamadas por Zoom, hasta tapiar la reja de la casa para que ni siquiera puedan verse de lejos.
CMM llegó a negar los 14 años de convivencia continua que tuvo con Millaray, minimizando, tratándola como una tercera persona desconocida, que más aun, recalca que no tiene derechos porque no tiene ni una gota de su sangre en común con la Niña.
Pese a que CMM solicitó a Tribunales un cece de alimentos, es decir cortar todo lazo con Millaray, esto no fue aceptado reconociéndose legalmente a Millaray como madre, por lo tanto, según en el papel, se mantiene el mismo régimen de comunicación y de alimentos.
Podríamos escribir todo el caso, lo ires, los venires, los malos ratos y dineros gastados por Millaray para poder ver a la niña, pero ni ustedes ni nosotras somos peritas en la materia. La idea es mostrar la dura realidad de la NO filiación de algunos niños con sus madres sociales. Queremos mostrar la indefensión en la que están estas familias y por sobre todo los niños.
Millaray ha querido visibilizar esto, con nombre y apellidos, no quiere hacer de esto una guerra, porque luego de golpear muchas puertas, su grito no parece oírse. No quiere que ningún niño de este país vuelva a ser usado como “moneda de cambio”, que si es cierto que existe el bien superior del niño, de una vez por todas se haga real.
Llamamos a las agrupaciones que defienden los Derechos de nuestra comunidad a hacerse parte, porque señoras, señores ¡Hay que partir por alguna parte!
Actualización del Caso
Millaray Arellano dejó de tener contacto con su hija, luego que la madre biológica de la niña decidiera, de forma unilateral, poner fin a la relación directa y regular, decisión que fue respaldada a través de una sentencia del Juzgado de Familia de Curicó y posterior Corte de Apelaciones, no reconociendo el vínculo que tenía Arellano como madre social con su hija. Meses después, La Corte Suprema ordenó revocar esta sentencia, reconociendo así el vínculo que la madre social tiene con la niña, ordenando el restablecimiento de la relación directa y regular.
Con todo, esta decisión de la Corte aún no se cumple, por lo que las discusiones legales se mantienen.
CMM hasta la fecha a incumplido lo decretado por la Corte Suprema. Esto supone un desacato flagrante, porque cuando alguien no cumple una instrucción judicial, se pueden tomar apremios e incluso ordenar el arresto. No se descartan acciones de ese tipo, pero aun está en suspenso todo, porque hay una niña involucrada.
Se avanzó en el caso, pero todo es demasiado lento. Es demasiado el tiempo entre una y otra acción legal. La niña y su madre social, siguen esperando.
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