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Caso Millaray Arellano ¿Qué pasa que aun se vulneran los derechos de los niños?

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Caso Millaray Arellano ¿Qué pasa que aun se vulneran los derechos de los niños?

Caso Millaray Arellano ¿Qué pasa que aun se vulneran los derechos de los niños?

Hace unos días llegó a nuestra redacción un caso que sabemos, está remeciendo vidas, junto con miles de interrogantes que al parecer, aun no son escuchadas, como tampoco los llantos de much@os niñ@s al ser separados de sus madres, padres. 

ATENCIÓN: Toda la información siguiente, ha sido proporcionada voluntariamente por Millaray Arellano Correa, a través de informes legales del caso aun vigente.

Hablamos de casos que en frente a una separación de pareja, los niñ@s son usados como “moneda de cambio”, es decir, la ley favorece a una de las partes quien si lo desea, en forma antojadiza, con fines muchas veces materiales, otras veces por despecho, otras veces simplemente por el placer de hacerle la vida a cuadritos a la ex pareja, utilizando nada menos que la posibilidad o imposibilidad de ver a los niños que nacieron durante la unión.

Este tipo de casos es bien común en parejas heterosexuales, pero está pasando y mucho, en las Uniones Civiles de nuestra población LBTIQ, quienes al no tener la posibilidad de reconocer por ambas partes la maternidad o paternidad de l@s niñ@s, se ven enfrentadas a batallas legales que por lo nuevo de estos procesos, se hacen interminables. 

Sabemos que ya hay una ley que se supone resguarda los derechos de los niños en un tratado internacional. Pero lo que pasa, es que en los tribunales de familia se están tomando largos tiempos en hacer cumplir la ley, mientras l@s niñ@s están en medio de peleas de adultos, todo porque el cuidador no respeta las resoluciones. Y es ahí que l@s niñ@s no pueden ser escuchados, ni si quiera tienen voz por formalismos y resquicios antiguos de leyes obsoletas, dañándolos desde su primera infancia por ende llenándolos de rabia al ser apartados de sus mayores afectos y usados como “moneda de cambio” para relacionarse con padres o madres, en especial en la comunidad de parejas homoparentales por los vacíos legales que nadie quiere poner en la palestra informativa. Suena a mentira entonces, que nuestro futuro depende de estos pequeños, porque al mismo tiempo son vulnerados psicológicamente de una forma irresponsable desde la autoridad más alta como jueces que se dan le lujo de tomar largos tiempos en resolver casos que ya llevan años, arrebatándoles a los niños su infancia.

Eso a nivel adultos, pero ¿Qué pasa con esas criaturas que de un momento a otro dejan de ver obligatoriamente a la “otra mamá”, sin explicaciones, solo con evasivas, a veces malos tratos?

La Lucha de Millaray por ver a su hija

Por protección a la menor, no podemos revelar su nombre, por lo tanto nos referiremos a ella como “la niña”. 

La Niña fue concebida luego de muchos años de relación de pareja entre Constanza Moreno Mc Intoch y Millaray Arellano Correa. El método utilizado fue artesanal (no entraremos en detalles del procedimiento) eligiendo de común acuerdo al donante, quien por cariño a una de ellas, aceptó ayudarlas, siendo este el único rol que cumpliría. 

El año 2013 llegó al Mundo La Niña, cumpliendo así el tan anhelado sueño de ser madres. Durante el nacimiento, Millaray asistió en todo momento a Constanza quien dio a luz en forma exitosa. Luego de esto la niña fue inscrita con el apellido de Millaray, sin el reconocimiento legal porque en Chile aun no se aceptan a las madres lesbianas que no sean biológicas para su filiación.

A pesar de esto, ambas partes decidieron  realizar la Union Civil para poder regular ciertos aspecto jurídicos y así poder amparar los derechos de la niña. Esto fue realizado durante el 2018, pero al año siguiente, Constanza conoció a otra mujer (Milsen Bravo Villarroel) y decidió poner fin a dicho contrato luego de 14 años de pareja con Millaray. Durante todos esos años La Niña convivió con ambas madres llamándolas Mamá Coni y Mamá Mommy.

“Siempre serás una persona importante en mi vida. No por nada te elegí para que fueras la madre de nuestra hija” (…) “Porque es lo justo, porque fue nuestra decisión, porque fue lo que acordamos, porque el amor que nos unió para traer una hija al mundo merece el esfuerzo y cumplir con nuestros acuerdos.” Escribía Constanza a Millaray durante el proceso, recordando que la Niña era un compromiso de ambas.

Se acordaron por ejemplo, la pensión de alimentos y también un régimen para comunicación y visitas por parte de Millaray, todo lo que normalmente se hace cuando una pareja se separa y hay niños de por medio.

Todo normal dentro de lo que es, hasta esa instancia, todo hasta que Millaray se percata que la niña está siendo sometida a maltratos psicológicos y físicos. Lo hace llegar al juzgado pertinente al caso, pero al notificársele a Constanza esta se niega a asistir a declarar y es ahí que comienza la escalada de desacatos, mentiras avaladas por el abogado Hernán Muñoz Maya amigo de la familia de Constanza, que sin escrúpulos y habiendo compartido desde los inicios de la relación y sabiendo de la forma en que la niña había sido gestada y más aún con fotos que demuestran su participación en el bautizo de la niña, se presta para ser uno de los que a sabiendas, vulnera los derechos de la menor  conociendo a ciencia cierta la relación férrea y sólida de Millaray y su hija sin pensar en las consecuencias psicológicas y Morales de su gestión como resguardante de la ley.

Le niega la visitas, hasta que Millaray llegó a pedir ayuda de carabineros, quienes asistieron en una oportunidad al domicilio de Constanza. Esta al enfrentarlos, les dijo que “Millaray no tiene ni una relación sanguínea con La Niña”, en un video tomado en el momento, se ve a la Niña llorando tras un ventanal, desesperada por ver a su Mommy, pero Milsen por la fuerza la retira del lugar.

A este hecho se suman un sinnúmero de atropellos tanto para la Niña como para la madre biológica, hasta cortarle las llamadas por Zoom, llegando incluso a tapiar la reja de la casa para que ni siquiera puedan verse de lejos. 

Constanza llegó a negar los 14 años de convivencia continua que tuvo con Millaray, minimizando, tratándola como una tercera persona desconocida, que más encima no tiene ni una gota de sangre en común con la Niña, quien por otro lado está muy mal, según reportes del colegio y quienes la conocen. Recordemos que sólo tiene 7 años.

Pese a que Constanza solicitó a Tribunales un cece de alimentos, es decir cortar todo lazo con Millaray, esto no fue aceptado reconociéndose legalmente a Millaray como madre, por lo tanto se mantiene el mismo régimen de comunicación y de alimentos.

Podríamos escribir todo el caso, lo ires, los venires, los malos ratos y dineros gastados por Millaray para poder ver a la niña, pero ni ustedes ni nosotras somos peritas en la materia. La idea es mostrar la dura realidad de la NO filiación de algunos niños con sus madres sociales. Queremos mostrar la indefensión en la que están estas familias y por sobre todo los niños.

Millaray ha querido visibilizar esto, con nombre y apellidos, no quiere hacer de esto una guerra, porque luego de golpear muchas puertas, su grito no parece oírse. No quiere que ningún niño de este país vuelva a ser usado como “moneda de cambio”, que si es cierto que existe el bien superior del niño, de una vez por todas se haga real.

El 1 de abril a las 9 de la mañana Constanza debe traer a la niña a Santiago para que de una vez por todas, su pequeña voz pueda ser escuchada, porque tiene derechos… y su madre Millaray Arellano también.

Llamamos a las agrupaciones que defienden los Derechos de nuestra comunidad a hacerse parte, porque señoras, señores, hay que partir por alguna parte!

Para más información sobre el caso, comunicarse al mail contacto@burdas.cl o directamente con la madre social Millaray Arellano.

Editora de contenidos y redactora de burdas.cl

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