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Soy Lela

Un final feliz

Un final feliz

Hubo una vez una doncella que después de no creer en nada ni en la felicidad ni en el amor, se encontró frente a un oasis. Se vio reflejada en él y se percató de que sus ojos destilaban tristeza, angustia y soledad.

―¿Qué sucede? ―le preguntó una voz, que parecía venir del oasis―. ¿No te das cuenta de que la soledad empaña tu belleza y aclara el rubor de tu hermosa piel?

La joven se sorprendió, de que el agua tuviera voz…

―¿Quién eres? ―preguntó asustada.

―Soy yo ―dijo una voz dulce proveniente de los labios de una ninfa del bosque que se acercaba a ella de entre unos matizares.

―Dame tu mano ―le dijo―, y vivamos lo que solo una vez se puede disfrutar en la vida: la juventud.

La doncella aceptó, y se fue junto a la ninfa de hermosos ojos que la había cautivado con su voz, con su sonrisa, con su espíritu.

Desde entonces, la doncella se entregó a ella y juntas vivieron todo lo que se puede vivir mientras se es joven y hermosa, primero como amiga, luego como amante y compañera, y pasaron sus días, la joven creyó por fin haber encontrado la felicidad.

Pero una mañana, la doncella despertó en su lecho hecho de hojas suaves y flores bajo un árbol protector, se volteó para ver aquel rostro del que sin querer se había enamorado, pero la ninfa no estaba. En su lugar, había un pétalo de rosa seco que decía:

“Ya conociste el amor y la felicidad. Ahora puedes seguir tu camino como ibas a hacerlo antes de que te encontrara, ahora puedes morir en paz”.

La doncella destruyó aquel pétalo maldito entre sus manos, se mordió el labio inferior hasta hacerlo sangrar… corrió a buscar a la ninfa, aquella que la había convencido de caminar junto a ella en lugar de lamentarse por no encontrar a su príncipe azul; pero ya no estaba, ya nunca regresaría…la había abandonado…

La joven, con los ojos nublados de lágrimas, subió a un alto risco desde el que se podía ver un río, dijo unas palabras que solo pudo oír el viento y se entregó a la muerte.

Para algunos espíritus, engañosos y crueles, así es como debe suceder… después de que el corazón de una mujer cree conocer la felicidad, ya no hay nada en el mundo capaz de hacerlo volver a sentir el calor de la sangre entibiándolo por dentro, nada por lo que valga la pena seguir latiendo en un mundo de príncipes inexistentes y ninfas mentirosas.

"Amante de las letras, los misterios de la noche y los gatos. Romántica por esencia, pasional por instinto. Enamorada de su primer amor..."

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