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“Machismo” en parejas lésbicas

Soy Lela

“Machismo” en parejas lésbicas

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Columna de opinión 

 

Cuando escuchamos la palabra “machismo”, lo primero que se nos viene a la mente es un hombre (macho) y algo de violencia ¿Verdad? Pero ¿Qué pasaría si te dijera que en un sub-mundo con tanta abundancia de feminidades, como lo es la lesbiandad, existe el machismo ? Es más, quizás tu misma lo reproduzcas. Démosle una vuelta.

Partamos por definir (a MUY grandes rasgos) lo que es el machismo:

“Forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón”.(RAE)

Para nosotras, en este caso el machismo será no sólo un acto, si no una idea o actitud en la cual el concepto de lo masculino se ponga por sobre lo femenino, considerándolo mejor.

Claramente desde los distintos feminismos, podríamos dar muchísimas mejores definiciones de esto pero esa es suficiente para que entendamos lo que les quiero decir (Hoy, sólo hoy, no tenemos la intención de entrar en un debate epistemológico tampoco).

¿Se han dado cuenta de que entre las lesbianas existe un patrón que se repite en algunas, que llamaríamos ser “camiona”, “tomboy”, “ masculina”, “machorra”, etc? Yo me atrevería a decir que es el estereotipo más grande que existe en torno a nosotras. Bueno, en primer lugar, esos adjetivos que usé para describirlas, usualmente se utilizan como insultos… ¿curioso para comenzar, no? En fin, resulta que relacionado con estas chicas más bien masculinas, hay otro patrón que es que algunas de ellas usualmente se emparejan o relacionan sexualmente con mujeres que mantienen una forma de ser muy femenina. Es muy raro ver a dos “tom boy” juntas, pero a nadie le sorprende ver a una chica de falda y tacos de la mano de una más masculina. Esto en sí no supone un problema, pero sí lo hace cuando ellas se relacionan más íntimamente y ocurre que la que es más masculina, adopta un rol en la relación que podría analogarse al rol que ocupa el hombre en una relación heterosexual: protectora, que somete a la otra chica, que mantiene el control , etc.

Entonces, tenemos a esta chica masculina y a esta chica femenina y muchas veces las dinámicas que se dan en torno a ellas es que las mismas actitudes machistas que se dan en una relación hetero, se dan en esta relación con roles de femenino y masculino. La mujer femenina en la casa lava los platos, cocina, etc. La mujer masculina trabaja, hace poco en el hogar, en fin, esta parte del machismo ya se la saben. Incluso esto se refleja en la apariencia física, la mujer femenina cuida mucho de ella y en estas dinámicas la mujer machista no lo hace igual. En mi experiencia podríamos llegar a un extremo de decir que en lo sexual se llega a adoptar hábitos que se asemejan mucho a lo heterosexual.

  • Es importante aclarar, que esto, aunque no menos común, es un tipo de relación de pareja que ambas acordaron implícitamente, ninguna obligada, sólo por el mero gusto y placer de estar juntas, aunque esto caiga en la hetero normativa, hay muchos factores que las hacen estar juntas y elegir una a la otra. Bajo ningún punto de vista es juzgable, claramente es una elección “natural” y eso merece  respeto, siempre y cuando no exista violencia.

Pero esto no es la única forma de machismo que existe entre las mujeres lesbianas. Existe un gran mito entre nosotras y es el de la pasiva y la activa. Si bien para algunas esto es real y para otras no, al igual que en los gays, se tiene una concepción burlesca y despectiva respecto de la mujer pasiva, es un motivo de burla, de bromas. Por el contrario, la mujer activa, es vista como algo deseable, positivo, etc. Incluso he escuchado decir que las pasivas tiran mal y las activas tiran bien. Esto se relaciona con los roles que mencionamos antes, en donde el rol de la pasiva está más relacionado con lo femenino y el de la activa con lo masculino.

Para terminar, es importante decir que cada quien puede hacer con su vida íntima, amorosa y sexual lo que quiera y que ninguno de los casos expuestos anteriormente son una regla. Simplemente esto es una invitación a que como lesbianas, vivamos nuestra intimidad de una forma más libre de prejuicios, más recíproca y con menos ataduras a los papeles pre establecidos! En mi opinión, no necesitamos roles en nuestras relaciones, simplemente podemos ser dos personas que sienten, aman, reciben y dan placer a otra en las miles de formas existentes en el mundo de hacerlo y buscar la felicidad en eso. La intimidad tiene la forma que tú quieras darle y no tiene porqué ser siempre igual, atrévete a innovar.

Bonitas tijeras, guapas!

 

22 años. Escritora lesbofeminista desde los 13, estudiante de psicología de tercer año en UAHC, amante de la libertad de expresión y la diversidad.

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