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Hora de apagar el gaydar 

Soy Lela

Hora de apagar el gaydar 

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Me encanta enviar memes o fotos chistosas. El otro día envié el video de un chico que al momento de recoger su título hace un Death drop. El paso ícono de los drag en el show de Ru Paul. Mi amigo me dice ¡Bacán, nosotros éramos súper heteronornados!

Me quedé pensando en sus palabras y luego de un rato recordé que 20 años atrás era común que un amigo o amiga te preguntara preocupado si se le notaba mucho lo gay.

En ese momento, para la mayoría, el objetivo era pasar lo más piola posible. Incluso se consideraba un halago que la gente se sorprendiera cuando te veían en la disco o cuando les contabas.

Obviamente había excepciones. Gente dispuesta a aguantar los comentarios de pasillo, historias o incluso teorías que crecían en torno a ellos. Pero esos valientes eran los menos. La gran parte solo tratábamos de vivir tranquilos o dentro de una falsa sensación de seguridad, considerando que en esa época el miedo a los skin heads era un tema.

En la universidad llegamos al extremo de usar la palabra resfrió para avisarnos cuando estábamos siendo demasiado gay. Imagínense estar en clase y decir ¡Amigo hoy estás muy resfriado! Cuando no había ni luces de la enfermedad.

Para que decir la cantidad de veces que nos equivocamos porque nos sonaba el radar cuando veíamos a alguien que lucía o actuaba muy gay y al final sólo eran nuestros prejuicios.

En ese tiempo por muy fans que fueras de Cher, Madonna, Kylie u otra, si eras hombre tenías que esforzarte por bailar lo más piola posible, porque para nadie era un secreto que las locas no cotizaban bien en el mercado.

Para las mujeres no era distinto. El ser masculina en algún momento te quitó puntos, llegando incluso a que muchas escribieran en aplicaciones para conocer chicas “soy mujer y me gustan las mujeres” o “sólo chicas femeninas”.

Todo eso nos llevó a que por años nos diluyéramos para no incomodar. Nos esforzamos por mezclarnos, por no llamar demasiado la atención, por encajar.

Lo que llevo a muchas de nosotras a hablar en genérico, diciendo pareja y no novia. Siendo tan discretas que en algún momento nos perdimos y consideramos esta forma de vivir algo natural.

Hoy siento que de a poco caminamos hacia lo auténtico. No es un proceso fácil, hay que salir de la comodidad y empezar a descubrir quienes realmente somos, qué nos gusta y cómo queremos ser.

No hay edad para comenzar. Para mí es momento de apagar el gay dar, fluir e intentar vivir realmente el orgullo gay, más allá de la marcha.

Viveca Valencia, Periodista.

Somos la revista lésbica de Chile.

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