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Fiesta FAE y Voyerismo para la muerte de mi religión

Soy Lela

Fiesta FAE y Voyerismo para la muerte de mi religión

Fiesta FAE y Voyerismo para la muerte de mi religión

Santiago. Sábado, 26 de enero: los termómetros marcan el peak de calor histórico.

Esa misma noche vestía yo de látex negro y un collar con argolla al cuello, tenía en mi celular una dirección secreta (que también tenía mucha gente porque el lugar se repletó y todos ardíamos y sudábamos)

Se trata de la primera fiesta del año realizada por el Festival de Arte Erótico (FAE) y que prometía diversas manifestaciones artísticas, Djs, performances, pieza erótica, cam hot, sala pup y muchas sorpresas más.

Adentro y profundo en la caverna: música electrónica, efecto luz neón, cuerpos encapuchados, otros encadenados, pieles libres y muchos surcos por observar, probar y digerir.

Subo al segundo piso, nosotros, los lobos de la noche, nos miramos en espejos de diferentes tamaños. El primer show que me espera es BDSM (Juego sexual de Dominación y Sumisión).

En una cruz, una mujer vestida de correas de cuero es amarrada de espaldas, golpeada, quemada con cera de vela, penetrada por detrás con dedos y otra vez azotada para ser limpiada de las cáscaras secas ¿Por quién? Por una dominatrix, su ama.

La sumisa disfruta del dolor, ambas se besan y yo sólo espío desde una multitud expectante.

Un colectivo de cuerpos desnudos danzan un orgasmo en conjunto, se escapan gateando, me siento en una especie de “Saló o los 120 días de Sodoma” criolla pero no soy el Marqués de Sade ni menos Pier Paolo Pasolini así que sigo dando vueltas, sobreexcitada, un poco fuera de eje, entrando en onda.

Llevo el corazón roto por estos días, acabo de volver de una amigdalitis, ardí en fiebre, días, y ahora estoy aquí con la ropa pegada, viendo por una cámara y detrás de un vidrio a una pareja follar.

Me hundo en la oscuridad, espero con un grupo de personas en un hall, hago cola por mi turno, me vendan los ojos y me meten en otra sala que quema.

Entro, me ponen lubricante en las manos y me guían, no me puedo sacar la venda, alguien me hace cariño y me mete en la boca: frutillas, sandía y plátano. Como y trago, luego un cuerpo al frente mío, nos reconocemos con el tacto. Es una mujer. Viajamos por nuestras dermis goteantes y bailamos, nos besamos y no sé a quién beso, me siento tranquila en el misterio, la humedad, el aire denso. Doy una vuelta y choco con otro cuerpo, otro sabor y otros labios, abrazo y dejo que me abracen. Me siento en un hospital cura corazones.

Una mano me toma y me regresa al sitio de partida. Luz tenue, no reconozco nada y camino un par de minutos perdida para pillarme con otra sesión BDSM, ahora sobre una especie de caballete.

“Necesito bailar.

Solo bailo

En medio de la pista repleta

Bailo

Sola

Cierro los ojos

Me elevo”

Todas las divas marginales y bellas de la noche están allí, aquellos demonios/ángeles sobre esos tacones gigantes, con ojos de vidrio blanco, rapados, maquillados, culos abiertos, tetas al aire, giran y hacen sus shows sobre y bajo el escenario, cualquier lugar es un escenario y todo es performance.

Un tipo cuelga del pelo en las alturas y da vueltas haciendo acrobacia con su cuerpo suspendido.

Para mi deleite personal y para finalizar las muestras artísticas: danza butoh. Me para los pelos y me corta el aire.

Luego de tanta alucinación presente, el post Porno se vive en la pista misma, contemplo a los cuerpos liberados, disidentes y pienso que todo es un acto político, de despojo, de desconstrucción, de flujo y me caliento de ver a todos conectados con ellos mismos, me saco el látex y salto, me muevo, me uno a la multitud y transpiro a torso desnudo. El sudor es el estado natural.

Finalmente me enamoro fugazmente de una chica en trance de éxtasis, su mandíbula tensa y disociación corporal me hacen bailar con ella desde la distancia.

Bajo al sótano, una especie de jaula en donde solo brillan los dientes, vuelvo a mi cotidiano. Me visto y salgo de madrugada.

Soy una sombra, una nadie…

Camino

Un camión de bomberos pasa a gran velocidad

Algo se incinera en la ciudad… Y en todas partes.

fotos: @andresvalenzuela.cl

Registro audiovisual por Nicolasa Huerta:

Dramaturga

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