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FAE#3 : POST APOCALÍPTICO

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FAE#3 : POST APOCALÍPTICO

FAE#3 : POST APOCALÍPTICO

Hace un tiempo atrás dividí mi rostro mitad ángel, mitad demonio y me entregue a lo que la experiencia pudiese traer consigo. Una pasión fulminante, la luna llena en escorpión y Venus reinante me guiaron a mi primera experiencia de sexo duro. Fue peligrosamente excitante, un sabor nuevo que se derramó como peta Z abriendo sensaciones ocultas en mí: sensualidad, salvajismo y límite: imágenes paganas que me mantienen ardiendo en este invierno naciente.

Mi teléfono marcaba el inicio de junio y un montón de fantasías se rozaban en mi cabeza. Ese día me tocó trabajar  y ocupé mí reducido tiempo libre para recorrer todos los Sex Shop del centro Santiaguino: Quería vestirme de látex, llevar algún arnés, no ser vainilla y  jugar la libertad de este descubrimiento de autoplacer.

Lo triste fue darme cuenta que mis expectativas eran bastante altas y que los locales del centro se quedaron atrás en las prácticas. Una viejecita me pregunta que quiero, le digo que busco algo con correas, medio bondage, cuero y me hace seguirla al fondo de una tienda llena de dildos  realistas y disfraces con pelucas. Corre una cortina “secreta” y nada que mojara mis ganas. Le digo que seguiré viendo y camino como un Vaquero en medio del oeste desierto, al salir miro de reojo y me encuentro con un cliente habitual de la cafetería en la que trabajo, nos miramos, nos saludamos y sólo sonreímos, guardamos suspicaz silencio y pienso que seguimos siendo un país reprimido y con tanta falta de educación sexual.

La noche nos espera…

Bajamos del Uber unas cuadras más lejos para respetar el rito de la privacidad.

Allí estaba aquella boca oscura directo al subterráneo de un edificio en construcción.

La cita estaba repleta, alguien grita sin éxito que ya no queda espacio en el interior, que el parque de diversiones esta colapsado… (y muchos lobos hambrientos y expectantes esperan afuera sin rendirse). Digo en la puerta mi nombre y las cortinas se abren para mí. Me sigo sintiendo la niña con el ticket dorado.

Ahí estaba la FAE latiendo y sudando como siempre.

Hicimos un pequeño tour por el lugar, lo primero fue el laberinto, donde cada esquina podía darnos una sorpresa fugaz y explicita, luego llegamos al sector de castigo, atracciones nuevas, el sonido del rastrillo naranjo caliente peinado el torso desnudo me erizó, cuerdas con nudos, esperma caliente derramada en dermis… mucha gente observando, yo observando a la gente, pienso, pienso en todas las cosas que pueden estar pasando por su mente, algunos asombrados, otros sedientos, impávidos,  simples observadores.

Tras una pantalla de tela, cuerpos vestidos a lo Chernobyl, sus trajes caen, sus cuerpos se pintan de colores y se comen a besos, entre muchos…

El lugar está lleno de advertencias de peligro, está repleto, el calor vive, todo es un riesgo, escapar es un riesgo, un mal viaje verde puede ser un riesgo, es el juego del límite tangible, lo que se abre después de un pequeño corte.

El boca a boca ha hecho su trabajo. Esta noche casi que extrañé al misterioso hombre que se pasea en silla de ruedas por todas las atracciones. Su presencia es a veces perturbadora.

El post-apocalipsis estaba allí, no miento, vi reptiles gigantes pasearse.

El tecno denso ocultaba nuestros ojos en la profundidad de la pista oscura.

Bailaba yo con la cabeza hacia atrás

El estribillo de la canción pop hits sonaba como ritual MK ULTRA

Y era una multitud

Sobrepoblada

La línea del baño era eterna

La espera para poder comprar fichas verdes

La señal de las maquinas muerta

Un sorbo de alcohol o agua

Un oasis

Los cuerpos se diluían en aquel estallido que contenían sus botellas

Y sus mandíbulas se contorneaban

Y sus ojos blanquecinos bombeaban

Y muchos, chorreaban

Otros pagaban para entrar a aquella cabina

Donde viste in your face lo que sabes que viste

Pues andas buscando que algo te humedezca

Algo que te haga caer el telón

Algo que despierte ese sabor que habita en todos

Una sociedad que pide un remezón después de tanta censura

En el lugar donde todos los niveles están desbloqueados y sólo tú sabes el punto final, el G, esa onda que derrama tu pecera.

Las Spandex son un recuerdo

La perra Hija estaría tan en deleite

Esto se vuelve demasiado masivo

Los des.performances danzan desnudos y libres

Felices, contentes

Yo me encontraba con demasiada gente conocida

Y por momentos quería no ser nadie y sólo vivir en el beat que vibra adentro.

Bailar me excita.

El respiro vivo de la masa me excita.

Me fui a alguna hora, ya conectada con el ángel, con esa dualidad A y B que vive en todos, que nos conecta con nuestros poderes para usar en beneficio propio y de un otre.

Llegué a mi casa en un Taxi que corría a toda velocidad y que puso a todo volumen Heroína de Sumo y cantamos a garganta viva, sintiendo ese límite que también fue una forma diferente de hacer y hacerme el amor.

Dramaturga

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