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El duelo en el amor, los 7 momentos que todas vivimos

Soy Lela

El duelo en el amor, los 7 momentos que todas vivimos

El duelo en el amor, los 7 momentos que todas vivimos

¿Qué es el duelo?, ¿Cómo lo puedo superar?, ¿Qué hago ahora sin ella?.

Cuando conocemos a esa mujer especial y elegimos amarla, lo que en realidad hacemos con absoluta vehemencia, es entregarle una parte importante de “nuestra existencia”, es regalarle toda una carga simbólica, emocional y libidinal (energía sexual) que dicho en otras palabras sería: “entregarle todo”. Pero tranquila, que esa entrega es natural, porque no existe algo más humano que la búsqueda de compañía afectiva que ayude a proteger nuestras vulnerabilidades, ni más exquisito placer que vivir ese momento mágico del amor.

Por tanto no es difícil de entender que la pérdida amorosa sea un proceso emocional difícil de superar, primero, porque pierdes a esa mujer que elegiste amar, y segundo, porque se lleva consigo todo aquello que le regalaste, como por ejemplo, tu autonomía, la cual se la entregaste a cambio de dependencia, o tu auto-imagen y autoestima, la cual cambiaste por ideas irracionales como: “solo era linda, cuando ella me lo decía”.

Recordé la canción: “detenedla ya, es una ladrona..” de Emmanuel

El proceso de duelo se define como todas aquellas reacciones físicas y emocionales que se experimentan durante el tiempo que demoras en aceptar la perdida y luego logras recuperar todo aquello que le entregaste -simbólicamente hablando-. Debes saber, que desde una perspectiva psicológica, el duelo en el amor si o si, se debe superar pasado cierto tiempo, no es eterno. Lo que podría, eventualmente suceder es que te acomodes a un estado constante de melancolía, algo que debemos evitar.

A continuación te dejaré siete momentos que se experimentan durante el duelo, que no necesariamente se producen en un orden específico ni duran lo mismo para todas las personas, sin embargo, te pueden servir como una especie de “guía”, para saber, cuánto te falta por vivir…

  1. La Negación: recién terminaste, todavía no reaccionas del todo, por tanto no se acepta la nueva situación: “Esto no está pasando”. Es un mecanismo de defensa natural de toda situación de perdida, para retrasar la reacción posterior. Dicho de otra manera, se quiere negar la evidencia para protegerse de lo que implica la ruptura… las emociones.
  2. La Rabia: ya no puedes seguir negando los hechos, la realidad está en tus ojos y las emociones comienzan a llegar… la primera de ellas es la “rabia”. Te sientes herida: “No me merezco esto” “¿Por qué a mi?” y más de algún improperio pasa por tu mente y boca. Aparece la ira, el enfado con la vida y el mundo. Expresarlo, sacarlo de dentro es la mejor manera para liberarse de ella.
  3. La Culpa: luego de la rabia, aparecerán otras emociones que desembocarán en la necesidad de tener explicaciones. Se buscan culpables: “La culpa de todo es mía, suya, del trabajo, de su ex, de la madre, del sexo, la amiga, o del gato”. Todo ello es una forma de buscar explicaciones a lo que ha ocurrido, de encontrarle sentido y poder justificarlo. Recuerda que buscar culpables o convertirse en víctimas es inevitable, pero improductivo.
  4. La negociación: Se trata de negociar con el destino, con dios, con la vida, o con quien creas que pueda cambiar la situación, es una especie de “manda” simbólica que realizas: “puedo cambiar”, “puedo ser lo que me pide”, “si vuelvo a ser más cariñosa igual vuelve conmigo”. Esta etapa es una nueva conducta de defensa, que busca con todas sus fuerzas, volver a estar como antes, de retomar la situación, volver al pasado.
  5. La depresión: llega la pena, eres consciente de lo que se ha perdido. Esta es la etapa más dura y difícil de superar. La persona comprende que se encuentra en el final de algo, y presenta una serie de síntomas, tanto físicos como emocionales que llevan a un displacer completo: “Ahora nada tiene sentido”, “qué hago ahora”?, “nunca voy a encontrar a otra pareja”, “ella era todo”, “me quedaré sola para siempre”. Recuerden que cada persona es un mundo distinto, por tanto “duele” la ruptura de manera diferente. Algunas exteriorizan fácilmente sus emociones, otras, por ejemplo, experimentarán su dolor más internamente y no son capaces de llorar. No debemos juzgar la forma en que una persona experimenta su dolor, ni menos juzgarnos a nosotras mismas, ésta fase se supera solo con paciencia y con la absoluta franqueza de tus emociones. Lo que no debemos permitir es entregarnos incondicionalmente al duelo y a la melancolía, porque perderemos paulatinamente la posibilidad de otros intereses, y es ahí, cuando debemos buscar ayuda.
  6. La aceptación: empezamos a asimilar la realidad. Entendemos que esta persona ha dejado de formar parte de mi vida y ahora toca que yo inicie nuevas rutinas y actividades. Es aquí cuando realmente establecemos el cambio, y si bien al principio nos sentiremos raras al volver a hacer actividades sin contar con la otra persona, nos acostumbraremos, ya que hay muchas cosas que disfrutar en la vida sin una pareja. Sal de casa, conoce a gente, retoma amistades, estudia, búscate hobbies y haz aquellas actividades que no hacías sólo porque tu pareja no las compartía contigo. Te invito a que hagas citas/salidas amorosas contigo misma.

Freud dice así: “El duelo normal vence sin duda la Perdida del objeto…la realidad pronuncia su veredicto: el objeto ya no existe más, y el Yo se deja llevar por la suma de satisfacciones narcisistas que le da el estar con vida y desata su ligazón con el objeto perdido”.

  1. La superación: Es la última y mejor fase. En este momento estás preparada para recordar tu anterior relación de pareja con objetividad. Analiza, evalúa y verbaliza con alguien la experiencia y los errores cometidos para aprender de ellos.

Querida amiga, aunque en un principio no te veas capaz de salir de una pérdida amorosa, debes tener claro que cualquier situación por negativa que sea nos aporta algo positivo. Mi invitación filosófica es que seas paciente y da tiempo al tiempo, al final siempre el dolor acaba diluyéndose. Es un proceso paulatino, sin prisa donde el resultado es un cambio profundo y de enorme crecimiento y reflexión.

Recuerda que nunca es tarde para cuestionarnos la forma en que se ha vivido, y generar transformaciones para “ser” quien queremos “ser”.

 

 

Dra. Pau

Psicóloga

Web:  https://paula-munoz-psicologa.webnode.cl

 

 

 

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