Connect with us

Burdas.cl

Burdas.cl

Cuando hice el amor por primera vez…

Soy Lela

Cuando hice el amor por primera vez…

Ante mí tenía a una mujer libre en todos los sentidos de la libertad…

El acto mismo del sexo, había perdido validez, era un mero acto/reflejo, cero gratificación…nada más que piel, satisfacción momentánea, minutos, horas, sueño y seguir vacía, acto humano robotizado sólo por el egoísmo y suplir la necesidad de otro cuerpo…

Nunca antes había hecho el amor hasta esa noche, hasta que una simple orden: besarla a penas nos viéramos…hasta esa noche, no supe lo que eso era.

La inseguridad se apoderaba de mi a la misma velocidad que el sol se escondía dejando paso a las penumbras. En mi cabeza chocaban entre si palabras como perfección, pureza, placer, autoestima, decepción, estereotipos, igualdad, lesbianas, femenina, masculina…nosotras. Los miedos se encargaban de sacarlas y susurrármelas al oído.

Ella no se parecía a ninguna mujer que antes estuvo conmigo, ella era todo el concepto de lo yo era y que nunca vi por seguir mi vida como se supone que una lesbiana lo hace, como yo me acostumbré y que nunca me llenó el corazón.

Fue ahí que sentí las puntas de sus dedos acariciar mi cara, y después mi cuello. Y antes de que me diera cuenta, mis ojos se cerraron ante sus labios…fui besada, una y otra vez, casi pude sentir el latir de su corazón.

Tenía ante mi a una mujer libre en todos los sentidos de la libertad, liberada, emancipada de todo lo necesario, de todo lo que cada día creemos que necesitamos, de todo lo que dicen y  que no somos.

Y empezó a fluir… Si, a fluir todo entre nosotras, a medida que mis manos recorrían más centímetros de esa piel ajena. Una mirada atrevida de sus ojos oscuros y chinitos, me anunció, casi sin aviso, que sus manos me estaban quitando el pantalón… y con ella todo lo aburrido.

Desabroché su abrigo prejuicio a prejuicio. Todas las ideas preconcebidas sobre mi y sobre ella, que cargaba sobre mis hombros se fueron deshilachando a la vez que su cuerpo se iba dibujando bajo la tela…

Pasé minutos observando su cuerpo desnudo.  Cada vez que respiraba, me llenaba su olor más intimo, embriagándome cada segundo, hasta que pude ver su más deliciosa esencia… los tatuajes de sus brazos formaban su propia galaxia única en el universo, rondaban ideas y conocimiento como satélites de planetas tan importantes como justicia, igualdad, respeto, amor, rebeldía…y ahora yo.

Cuando nuestros cuerpos afiebrados, se juntaron por primera vez,  desee tener el corazón en el lado derecho, sólo así latirían frente a frente… no he dejado de desearlo, de alguna forma, creo que fue así…

Nos besamos y acariciamos. Recorrí cada rincón, cada pliegue, cada gota de sudor, lunar, cicatriz, cada secreto, cada átomo de imperfección, de perfección…

Para mi me fue absolutamente imposible, casi tanto como no respirar, no besar su cuerpo completamente. Pase mucho tiempo sumergida en la verdad más natural de su vientre. Jugué como una niña, sentí que acababan de ser bautizarme en la más pura de las aguas… ¿Qué hay más puro que el agua cálida y limpia de un cuerpo que vive, respira y ama en libertad?

No, nunca antes había hecho el amor con una mujer. Y no fue así de simple, pues esa noche también hice el amor con la libertad, la abracé, la desnudé, la exploré por cada rincón, la comprendí, la integré a mi cuerpo: la hice mía.

Hoy si bien soy libre, nada será como esa primera vez y todas las otras primeras veces, todas y cada una como la primera vez, cuando hice el amor por primera vez…con ella.

Editora de contenidos y redactora de burdas.cl

Click para comentar

Debes estar logueada para comentar Login

Leave a Reply

Más en Soy Lela

Arriba